lunes, 11 de febrero de 2013

A Benedicto XVI no le alcanzaron las fuerzas...


..., tal vez físicas, tal vez mentales.
Benedicto XVI deja el trono del Vaticano, y la fecha de su renuncia se remonta al 28 de febrero de 2013 a las 20:00 horas de Roma.
Qué opinará toda la grey católica del mundo, respecto de este abandono inesperado y sorpresivo.

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lunes, 4 de febrero de 2013

Te sientes defraudado o desmoralizado?


No debes preocuparte, suelen pasar muchas cosas inesperadas en este mundo. 
Así también las gentes que alguna vez estuvieron a tu lado y creíste en ellas se encargarán en algún momento de hacerte sentir de esa manera.
¡Déjalo pasar, total no tiene remedio!

Jorge Horacio Richino.

domingo, 3 de febrero de 2013

El poeta no llora con lágrimas...


..., llora con gotas de tinta que brotan de su apenada pluma.

"Dichos": por Jorge Horacio Richino. 

El Obelisco de Buenos Aires quedó como un minúsculo adorno en pleno centro de esta gran ciudad.


Como bien vengo solicitando desde Diciembre de 2009 en http://escritordelaweb.blogspot.com.ar/2009/12/obelisco.html
hoy vuelvo a reiterarme sobre el asunto del título y propongo a las autoridades que correspondan (ya sea Gobierno de la Ciudad o Gobierno Nacional, y en tal caso a ambos en conjunto) sobre una transformación al Obelisco de la ciudad de Buenos Aires, cuyo aspecto dista mucho de ser una obra de arte elaborada y de agradables formas, como conocemos existen en otras grandes urbes del mundo.
Por otro lado, hoy al observarlo desde Corrientes o Avenida Nueve de Julio (desde cualquier punto cardinal) ya ha sido sobrepasado por edificios de mucha más altura, que lo dejan como un minúsculo bloque de cemento, que no dice nada, ni resalta la belleza de tan hermosa ciudad.
Mi idea es hacerlo más alto (conservándolo) y revestirlo de vitraux y otros elementos decorativos (iluminados para su destaque) aplicados sobre una estructura de hierro mucho más ancha y mucho más alta (dejando dentro el cuerpo del monumento histórico) y que hagan de la plaza de la república un espacio mucho más decorado y pintoresco, de acuerdo a la época y a la importancia de ésta maravillosa Capital Federal.
Si existe otra idea mejor, que se aplique; pero por favor (se gasta plata en tantas cosas) realicen esta modificación, que muy seguramente nos traerá más suerte, más alegría y más turismo. ¿Porqué no? Como también nos dará una imagen hacia el exterior que favorecerá nuestra escasa popularidad a nivel opinión sobre la gente de esta tierra y en mayor medida sobre lo que suelen decir en contra de los porteños; y provocará un giro de 180º sobre nuestro espíritu sensiblero (muchas veces muy bien ganado por amarretes), dando un lucimiento mayor a nuestras ansias de demostrar con hechos que amamos fervientemente a nuestra querida "Reina del Plata".
Ojalá me tomen en cuenta. "Que así sea", o si lo pudieran entender más claramente en hebreo,  "Amén".

Jorge Horacio Richino.

PD: Para que no se preste a confusión, aclaro -que en estos días- donde muchos vecinos de Buenos Aires se hallan sin agua ni luz, es prioritario a las autoridades que les compete, aplicar firmes controles y exigencias a las empresas (concesionadas o no) que brindan estos elementales servicios, para que se termine de una vez con estos reiterativos problemas de cortes. Así también quiero hacer la separación correspondiente de lo que significan los servicios vitales brindados a la población, y los mantenimientos que se deben hacer de las obras públicas, monumentos, museos, etcétera.

Las murgas porteñas me dan tristeza.


Lamento tener que decirlo, además no es más que la opinión de un ciudadano nacido y afincado en la ciudad de Buenos Aires, que no representa al colectivo general de la gente que habita esta hermosa metrópolis.
Mis fundamentos se basan en que siento triste su música, sus saltos y piruetas y sus ropajes tampoco me brindan alegría, sino más bien, me ponen triste. No desconozco la pasión y el esfuerzo que los "murgueros" le ponen a sus entrenamientos, preparaciones en general, y a sus actuaciones. Todo ésto es válido y lo respeto. Lo que ocurre es que me parece que el espíritu de la murga nace o se remonta a tiempos pasados (quizás comienzos de siglo XX o épocas anteriores) y deja entrever un espíritu de tristeza que -quizás- tenían los precursores de estas comparsas en tiempos muchos menos felices para el pueblo en general (hablemos de padecimientos económicos o falta total de libertad para expresarse).
Habrá gente que pueda entrelazarse en tal espíritu y que, además, pueda considerarlo jubiloso o festivo.
Desde mi humilde lugar sugiero que se pueda ir cambiando; con músicas mucho más alegres y armoniosas, con trajes de más colorido y mucho más divertidos, y con bailes y movimientos más acompasados y no tan marcados. Observo que los golpes de los pies (o a veces manos), contra el piso, dan el efecto de una descarga de bronca, de un baile muy marcado, que me recuerda el estilo de los regimientos de soldados (de los que si apruebo la firmeza y la uniformidad). El tambor es una figura representativa de las tropas. A mi, particularmente, me gustaría que se fueran mutando para el lado de las destrezas más alegres, menos marchosas y que sus trajes fueran de un colorido más agradable y menos parecido a los uniformes que por ejemplo ostenta, aún hoy, un conocido regimiento de militares (sin que ésto signifique ofender a los dignos representantes de esta u otras fuerzas que también pudieran asemejarse). Ocurre que desearía se quitara el toque de formalidad "que para el caso de las murgas" me perece no corresponde.
Tengamos un Buenos Aires más alegre y hagamos posibles estos cambios para que también se alegren desde dentro de sus tradiciones y costumbres, los tan esforzados "murgueros" que participan de los famosos corsos del carnaval porteño.
Gracias por escuchar esta opinión y no tomarla como una crítica, sino como el parecer de un habitante más de esta bella ciudad.

Jorge Horacio Richino.

Escribe ya tus pensamientos...


...porque si no los escribes hoy; para mañana será tarde, habrán pasado de moda, algo les habrás cambiado o, tal vez, tu memoria los haya olvidado.

Jorge Horacio Richino.


sábado, 2 de febrero de 2013

El tiempo es como un dorado...



...que se nos va de las manos cuando menos lo esperamos.

Se refiere al pez "dorado" que habita los ríos Paraná, Paraguay, Uruguay, Chapare y Mamoré; que por su fuerza y espíritu defensivo, suele darle fiera pelea al pescador que intenta retirarlo de las aguas.

El cantor, guitarrero y poeta "Don Horacio Guarany" nos ha dejado esta hermosa frase y parábola que, a la vez, nos ejemplifica (al modo de la gente afincada en el litoral de los ríos Paraná y Uruguay en la República Argentina) con que imperceptible rapidez se nos va pasando la vida, e implícitamente nos da a entender que debemos aprovechar minuciosamente cada instante de ella.

Don Horacio Guarany muestra aquí, no sólo su veta poética, sino además su filosofía práctica y sencilla -pero no menos profunda- con que ejemplifica la vida y la cultura de la gente "de campo"  que vive en, para y por la naturaleza. Esta última completamente diferente a la del hombre que habita en las grandes ciudades.


Jorge Horacio Richino